Después de varios anuncios y un fallido proceso, la firma del contrato para la segunda fase del dragado del río Guayas se pretende hacer este jueves 12, con lo que la empresa China Harbour Engineering Company entrará a remover 4,5 millones de metros cúbicos de sedimentos acumulados en los alrededores del islote El Palmar.

La zona a dragar comprende 224 hectáreas en las inmediaciones del islote, que está consolidado y forma ya parte del paisaje entre Guayaquil y La Puntilla. Los desechos que extraigan de esa área serán llevados por tubería hacia los sectores de Fincas Delia (172 ha) y El Dorado (227 ha), en Durán.

Esa remoción de desechos en la que se invertirán 64 millones de dólares, sin embargo, será como una suerte de paliativo para atenuar los efectos que ha acarreado por décadas la sedimentación, dicen especialistas.

Es que Guayas solo genera una parte de esos sedimentos, pues la mayor problemática viene aguas arriba, de la cuenca del río Guayas, donde están asentadas decenas de poblaciones y fincas rurales, con un área de unos 32.000 km². Toda esa gran cuenca vierte en los ríos Daule y Babahoyo, que desembocan en el Guayas.

Pablo Suárez, quien ha realizado estudios en el río Guayas y es gerente de proyectos de la consultora Consulsua, cree necesario que se haga un ordenamiento de la cuenca del Guayas, para que se determinen espacios y áreas para un fin específico y se haga un plan de reforestación.

De no ejecutarse acciones complementarias al dragado que se hará este año, el gasto a futuro podría ser en vano, advierten especialistas.

El prefecto Jimmy Jairala ha planeado que se cree una comisión multidisciplinaria con ministerios, prefecturas e instituciones con influencia en la cuenca del Guayas, para dar una solución integral al problema de la sedimentación que se genere a futuro.

“Nosotros hoy sacamos esos 4,5 millones de metros cúbicos de sedimento, pero 10 años después tendremos que lamentar lo mismo si no hemos hecho un trabajo complementario, como la reforestación de la ribera de los ríos”, reconoció días atrás.

Pero el problema a futuro no está solo en la cuenca. El Guayas es un gran estuario sujeto a mareas (agua que ingresa y sale), que en la parte sur también tiene puntos con sedimentación y que son canal de navegación para embarcaciones que entran a muelles que están en esa zona.

José Segovia, práctico marítimo que ha sido dirigente del gremio que agrupa a capitanes que guían a los barcos que entran a Guayaquil, sostiene que el canal de acceso al río Guayas tiene tres áreas que deben ser dragadas para mantener la vía en condiciones navegables con barcos que tengan un calado de hasta 7 metros.

Así menciona el área de las centrales termoeléctricas, ubicadas al sur de la isla Santay; la zona de Bajo Paola, en el norte de la isla Mondragón; y en el bajo de la Barra Norte, a la salida del canal de Chupadores Grande, en el norte de la isla Puná.

Suárez coincide en que, por lo menos, estas dos últimas áreas tienen complicaciones, en las que se debería hacer verificación de profundidades y planificar un dragado.

En Barra Norte, por ejemplo, hay 4,6 metros en baja marea y con pleamar (marea alta) tiene 8,36 metros. Por eso, los buques deben esperar condiciones propicias para navegar.

“Allí (Barra Norte y Bajo Paola) hay un empacamiento de sedimentos porque hay una migración persistente… esa sedimentación son procesos morfodinámicos, que cambian con el tiempo”, dice Suárez.

Los especialistas además recomiendan el monitoreo constante de bancos de arena que ya han sido identificados en el sur del río Guayas.

 

 

Fuente: El Universo | ElProductor.com

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