Investigadores de Estados Unidos modificaron un gen del maíz que bloquea la aparición de aflatoxinas en dos hongos que crecen en los choclos y que, además de las pérdidas económicas en los cultivos, es uno de los agentes carcinógenos más potentes.

Según la noticia publicada por el diario español El País, hasta ahora, la única medida eficaz contra la aflatoxina es arrancar cosechas o vaciar los depósitos de grano.

«Insertamos una porción de ADN [casete génico] que produce una pequeña molécula de ARN que, cuando el grano está infectado por Aspergillus, puede migrar hasta el interior de la célula del hongo», explica la investigadora de la Universidad de Arizona y directora del estudio, Monica Schmidt.

Esta técnica de manipulación genética usa una variante de la llamada interferencia por ARN. Así la molécula de ácido ribonucleico (ARN) interfiere en la expresión de un gen específico que está detrás de la aparición de la aflatoxina en el hongo.

En esta investigación, publicada en Science Advances y financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates, la particularidad es doble. Por un lado, se modifica genéticamente el maíz para que este altere la genética del hongo. Por el otro, lo hace usando una molécula que puede pasar del cereal al hongo. «El maíz genera este ARN de forma constante durante todo el desarrollo del grano», recuerda Schmidt. Eso lo protegería hasta el momento de cosecharlo.

En el estudio, los investigadores expusieron plantas manipuladas para expresar esta molécula y plantas convencionales a 100.000 esporas de A. flavus. En los dos casos, el hongo prosperó. Pero comprobaron que las mazorcas transgénicas no tenían ni rastro de aflatoxinas, mientras que en las panojas usadas como control la concentración de la toxina fue de entre una y 10 partes por millón. Aunque se necesitarán más estudios, no detectaron ningún otro cambio en el hongo y, en especial, en el maíz.

Esta técnica tiene además la ventaja de que podría, en teoría, funcionar también con otros cereales o frutos afectados por aflatoxinas. Pero palabras como transgénico unidas a comida despiertan temores y suspicacias, especialmente en Europa. «Sabemos que los organismos modificados genéticamente provocan controversia», reconoce la biotecnóloga estadounidense. Pero, como dice Schmidt: «Este maíz modificado genéticamente podría reducir la exposición a la comida contaminada de unos 4.500 millones de personas de los países menos desarrollados «.

Quienes son 

Se trata de los hongos Aspergillus flavus y el Aspergillus parasiticus que, durante su metabolismo, generan aflatoxinas que envenenan el fruto. En humanos, estas micotoxinas están relacionadas con la aparición de cáncer hepático. También pueden provocar en los niños el síndrome de Reye o kwashiorkor, una de las afecciones infantiles más dramáticas.

Unas 20.000 personas, la mayoría menores, mueren cada año por ingerir comida con aflatoxinas. La FAO estima que el 25% de las cosechas están contaminadas con alguna micotoxina.

 

 

Fuente: Noticias Agropecuarias | ElProductor.com

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