Relaciones universidad- empresa como motor para un desarrollo económico sostenible: hacia una inversión responsable en sistemas agroalimentarios” se denominó el taller donde el Ministerio de Agricultura y Ganadería presentó sus planes y proyectos.

El taller se realizó en el Centro de Convenciones Baguanchi. Fue organizado por la Universidad Politécnica Salesiana, en coordinación con el grupo GESPLAN de la Universidad Politécnica de Madrid, representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y algunas empresas privadas.

En el primer día se analizó los Principios Inversión Responsable en la Agricultura (IAR), que tienen como finalidad contribuir a la seguridad alimentaria y la nutrición, mejorar los medios de vida sostenibles para los pequeños productores, con una visión integral, responsable y respetuosa con el medioambiente, y respaldar el derecho a una alimentación adecuada, en el contexto de la seguridad alimentaria nacional.

Durante el taller se presentaron tres casos de empresas que trabajan apoyando a los pequeños productores, y que hoy se toman como modelo para iniciar nuevos emprendimientos: sostenibilidad social (caso Camposeven); sostenibilidad económica (Prograserviv); y comunidades en el Altiplano – Tema nutricional, cultural, contextual.

El taller tuvo como propósito promover el diálogo y la reflexión conjunta sobre las relaciones universidad- empresa- productores.

Sandra Bravo, técnica pecuaria de la Dirección Provincial Agropecuaria del Azuay, informó que también se establecieron  mesas de trabajo simultáneas, en las que se debatieron las necesidades y oportunidades que existen de acuerdo a los diversos ámbitos de trabajo.

En ese espacio Bravo informó el trabajo que efectúa el Ministerio de Agricultura y Ganadería, y socializó los programas que ejecuta la entidad.

En el taller, además, se estableció una mesa redonda general para definir las estrategias para el acercamiento entre la universidad, la empresa y los pequeños productores, con el fin de establecer alianzas estratégicas para alcanzar, entre todos, el objetivo de garantizar la soberanía alimentaria.

Al final, se definieron tres conclusiones: fortalecer los vínculos entre las empresas públicas y privadas; incentivar la cultura agropecuaria agroecológica, tanto para el consumo de alimentos sanos, como para el incentivo del retorno de los jóvenes al campo; y no caer en demasiados procesos de institucionalización.

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