Un pajonal que se quema requiere de 20 años para recuperarse. Se hacen varios esfuerzos para proteger estos espacios.

Una de las amenazas latentes de los páramos son los incendios, en Cotopaxi existen aproximadamente 6 mil hectáreas de pajonal y 10 mil hectáreas de bosque nativo, con 1.600 litros de agua por segundo para el consumo humano que viene de los ecosistemas naturales. Y, un caudal de 18 mil litros, por segundo, para riego.

Según datos del Cuerpo de Bomberos de Latacunga, en este año se han producido 127 incendios forestales con una afectación de 185.724 metros cuadrados, que, en comparación al año anterior, es menor.

Segundo Usuño, responsable técnico de la Secretaría Nacional del Agua, en Cotopaxi, se trabaja con las comunidades y organizaciones de agua potable y juntas de riego para crear conciencia sobre la importancia de no generar quemas que pueden terminar en incendios.

Explicó que de manera coordinada con el Ministerio del Ambiente, el Cuerpo de Bomberos, el ECU 911 y los municipios están empeñados en disminuir los índices de incendios en los páramos, porque las pérdidas con considerables.

“La intención es detener la quema controlada, el avance de la frontera agrícola, la contaminación de las fuentes hídricas y el pastoreo excesivo de los animales en los páramos”, dijo.

Destacó que la falta de agua genera conflictos, por lo que buscan conservar los recursos naturales de la cuenca hídrica y si hay poca agua hay que tecnificar los procesos para hacer un uso adecuado de los recursos.

Detalló que Pujilí y Saquisilí son los cantones con menos agua y por eso hay conflictos para acceder al agua de consumo humano como a la de riego.

Gerardo Vega, un comunero de Cachi Alto, en Pujilí, es un de los perjudicados, dice que esto se debe al mal manejo de los páramos y a la falta de controles y sanciones para los responsables. Concuerda con Usuño en que los incendios generan grandes pérdidas, pero dice que en muchas ocasiones son los mismos comuneros quienes generan estas quemas y no hay las sanciones correspondientes.

“Deben existir más controles y sanciones para los responsables, porque el daño es para muchas familias que viven en las comunas”, dijo.

Aseguró que están organizados para cuidar los páramos, pero hay gente que en los ojos de agua amarran animales para pastoreo, han hecho las denuncias, pero consideran que las investigaciones no terminan con las sanciones debidas. Y ratifica que tienen problemas por el agua, especialmente de regadío.

La situación de Ricardo Caisalitín, de la comunidad de Cumbijín, de Salcedo, es otra, asegura que están organizados para cuidar los páramos, inclusive cuentan con guarda páramos para que las vertientes, lagunas y riachuelos se mantengan limpios.

El pastoreo se cumple lejos de estos lugares para evitar que se dañe la flora.

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