El cultivo de hortalizas de invernadero en México está creciendo a un buen ritmo sostenido, especialmente en comparación con el cultivo en campo abierto. Las cifras emitidas por el Gobierno Federal Mexicano hablan de 23.500 hectáreas de cultivos protegidos (invernaderos) en todo el país en 2015, una superficie que 15 años antes era de apenas 700 hectáreas. “Tenemos una tendencia de crecimiento de alrededor de 1.200 hectáreas al año”, estima Alfredo Díaz Belmontes, director general de la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC).

Díaz Belmontes considera que esta tendencia de crecimiento va a seguir aumentando o, al menos, va a sostenerse. “Uno de los factores es que cada vez estamos mejor posicionados en el mercado norteamericano”, explica Díaz, quien añade que Estados Unidos recibe el 96% de la producción de hortalizas de invernadero mexicanas y que el resto se envía a Canadá.

Hace unos años, dos terceras partes de la producción que se vendía a EE. UU. eran hortalizas producidas en campo abierto y solo un 30% eran de invernadero. Hoy, la proporción es del 50% de cada tipo. Según Díaz, esta tendencia señala que los consumidores estadounidenses prefieren cada vez más los cultivos de invernadero.

“Otra tendencia que se observa son las hortalizas orgánicas, un segmento que también viene empujando fuerte, y la demanda insatisfecha de un mercado que consume cada vez más productos saludables”. Otro factor que menciona Alfredo Díaz es lo atractiva que resulta la horticultura para las fuentes de financiamiento, es decir, los bancos. “Los bancos mexicanos ya se han dado cuenta del potencial de negocio que representa la actividad hortícola y hemos estado viendo con ellos cómo podemos acercarlos más y que financien nuestra actividad. Hay otros factores que nos hacen prever que esta tendencia de crecimiento seguirá en los próximos años”, explica Díaz Belmontes.

México disfruta de un buen año para la horticultura. El director general de la AMHPAC señala a las condiciones meteorológicas que ha tenido Estados Unidos, como la sequía en California y las tormentas invernales, como las causantes del descenso de la oferta de hortalizas del país y el aumento de los precios, algo que los horticultores mexicanos han sabido aprovechar. En cuanto al futuro, Díaz Belmontes prevé un crecimiento aún mayor para la horticultura mexicana. “Sabemos que tenemos una hortaliza de calidad mundial, al igual que los productores. Nos hemos preocupado mucho por mejorar en todos los aspectos”. Menciona como ejemplo la inocuidad: “Todas las empresas de la asociación poseen certificaciones de inocuidad, lo que les da acceso a prácticamente cualquier mercado del mundo”. Añade: “Tenemos una enorme posibilidad de crecimiento y en 2016 la aprovecharemos. Estamos estudiando ir a otros mercados, como Europa”.

AMHPAC, la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida, acoge a productores de hortalizas bajo algún programa de cultivo protegido, ya sean de alta tecnología, con invernaderos de plástico o cristal y sistemas de calefacción, como en el centro del país, o con menor tecnología (malla sombra, macrotúneles, etc.), como, por ejemplo, los del norte del país. La asociación está conformada por más de 200 socios que, en conjunto, producen más de 1.100.000 toneladas de hortalizas, principalmente tomates (casi el 70% de la producción), pimientos (un 19% del total) y pepinos (un 17%), además de berenjenas y algunas especialidades.

Las empresas que practican la agricultura protegida están diseñadas para la exportación, por lo que sus productos apenas se destinan al mercado local, al que sí suele destinarse la producción de campo abierto.

La AMHPAC apuesta por la innovación tecnológica. “Queremos que nuestros ingresos crezcan mediante la obtención de mayores rendimientos por hectárea, y que la tecnología nos ayude también a optimizar procesos y reducir costos”, explica Díaz, y pone como ejemplo un programa llamado Mexicultura, con el que se transfirió tecnología de empresas holandesas hacia los productores mexicanos. Según Díaz, ambas partes salieron ganando porque México consiguió más conocimiento tecnológico, y, a su vez, las empresas holandesas lograron penetrar en el mercado mexicano. “Fue una buena asociación y una bonita experiencia”.

Se está tratando de impulsar en algunas zonas del país la construcción de los conocidos como “agroparques”, que siguen siendo poco populares por razones culturales, de disponibilidad de superficie, etcétera, aunque sí hay algunos que están funcionando bien, como el de la cuidad de Querétaro.

Por último, Díaz Belmontes menciona que la AMHPAC celebra todos los años su Congreso en el mes de agosto. “Este año será los días 25 y 26 de agosto en Cancún”, explica, y añade que asistirán “los principales horticultores mexicanos, los compradores más importantes de EE. UU. y Canadá, las empresas proveedoras de insumos para la horticultura más importantes a nivel mundial y profesionales que impartirán conferencias de gran calidad”, por lo que recomienda ampliamente su asistencia.

 

 

Fuente: Fresh Plaza | ElProductor.com

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