Uno de los principales problemas que encaran los productores en el país, es que se dedican al monocultivo, sin tener otras alternativas para enfrentarse cuando llega una sequía, una helada o una plaga que acaba con su cosecha.

Este fenómeno hace que el progreso en las zonas rurales sea lento y que las familias campesinas no logren superar las crisis  económicas por los préstamos que adquieren para iniciar el cultivo y las responsabilidades que con ello tienen todos los meses.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, la dependencia excesiva de una gama reducida de productos, expone a los agricultores a los cambios climáticos, plagas y enfermedades, y a las fluctuaciones de los precios; conduce a fluctuaciones en los ingresos agrícolas y los ingresos del Gobierno; contribuye a la degradación ambiental; puede ser causa de que no se aprovechen las complementariedades (por ejemplo, entre la ganadería y la agricultura); y tiene efectos negativos en la alimentación y la salud.

Por ello, indica el documento del organismo internacional, que hay una evidente necesidad de diversificar la base de la producción y de las exportaciones,  pasando de productos de escaso valor añadido a productos de alto valor añadido. El desafío consiste en comenzar a impulsar y sostener la diversificación con objeto de transformar en realidad el considerable potencial que indudablemente existe.

En Ecuador, este fenómeno se ve con mucha frecuencia en los productores de papa, maíz,  arroz y por lo general en los cultivos de exportación que aunque no están en manos de pequeños productores también viven a la expectativa de los vaivenes de precios, de compradores, de plagas y enfermedades, entre otros.

Dionicio Romero, productor de la provincia del Guayas, quien luego de haber perdido toda una producción de tomate, comprendió que vivir de un solo cultivo no es  garantía para  ningún agricultor.

«Yo aprendí de una misión taiwanesa, que nunca se debe vivir de un solo cultivo, si se pierde uno, tengo como  sobrevivir con el otro, si se caen los precios de uno, el otro me sostiene, si llega una plaga mientras la combato, el otro cultivo me saca adelante, pero es muy importante comprender que es necesario hacer parcelas de cada cultivo, no mezclarlos en el mismo lote, porque se pueden correr también riesgos» explicó Romero.

Este agricultor  en sus 4 hectáreas, cultiva pitahaya  roja, que en este momento está en camino a la exportación,  aguacate, oliva, guanábana, arazá, limón, tenía gallinas que vendía muy bien  en los mercados y que ahora por su inicio de exportación de la pitahaya para dar garantías al comprador debió culminar.  Con todo esto el productor ha podido tecnificar sus cultivos, mejorar su nivel de vida y lograr que los compradores lleguen hasta su finca por la calidad de su productos sin que él tenga que buscar la manera de transportarlos a centros de acopio o mercados para su venta.

Cesar López, presidente del centro agrícola de Samborondón, el cual se dedica básicamente a el cultivo del arroz, indicó que en la zona  hay más o menos unas 30.000 ha de la gramínea y que los agricultores de esa región es la única alternativa que tienen de cultivo por la calidad de suelos, la falta de infraestructura para otra actividad,  el no contar con agua y el tener la herencia de que es lo único que han hecho durante toda su vida.

Explicó que no hay proyectos para hacer otras cosas, lo que los hace vulnerables a los precios, plagas y enfermedades que se presenten.

En algún momento dice López, llego el  Ministerio de Agricultura dando como alternativa la cría de peces en las pozas del arroz, proyecto que no pudieron continuar por la inseguridad ya que los cultivos están lejos de las casas y no hay quien cuide los peces y se los roban.  Algunos están ayudándose con el cultivo de sandía, pero esto se puede hacer una vez terminado el arroz, recalcó el dirigente.

Para Fredy Bustamante productor de café, cacao, y  ganadero, entre otros, la diversificación es una necesidad de supervivencia comercial porque cuando el precio del cacao baja, el café está en un buen nivel y ayuda a mantener el negocio. » Siempre hay que tener variables nunca hay que depender de un solo cultivo», afirmó el productor.

Fuente: ElProductor.com| Lcda. Marlene Bernal.

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