Un nuevo estudio de GlobeScan revela que los consumidores están dispuestos a recompensar a los retailers que ofrezcan bananas de comercio justo. De los consumidores encuestados, el 64% indica que comprarían bananas certificadas de comercio justo a un diferencial de 10 centavos por libra.
«Si el precio es adecuado, los consumidores muestran una fuerte disposición a pagar un precio más alto por bananas de comercio justo frente a las que no disponen de la certificación. Eso demuestra que la gente apoyará a los retailers que den ese paso más de invertir en sus cadenas de suministro», explica James Morris, director de GlobeScan para los Estados Unidos.
Por lo general, cuanto menor es el incremento de precio, más probable es que los consumidores compren bananas de comercio justo. Por ejemplo, el porcentaje de consumidores tendentes a comprar aumenta un 77% con un incremento del 5%.
El gráfico muestra el «valor total de las compras» de productos de comercio justo con diferentes incrementos de precios. Se ha estimado para cada fracción de incremento calculando el valor general del incremento multiplicado por el número de personas que consideran que el incremento es aceptable y la probabilidad que hay de que paguen esa cantidad. El modelo muestra que un incremento de 10 centavos por libra en las bananas de comercio justo es óptimo en los Estados Unidos y genera el retorno de valor más elevado.
«Todos ganan. Los retailers y las marcas se benefician de tener una selección de productos de comercio justo», resume Derek Mulhern, gerente de Desarrollo de Negocio en Fairtrade America. «Poner a disposición de los consumidores frutas y hortalizas de comercio justo transmite la idea de que un negocio se toma en serio el origen de sus alimentos».
Actualmente, Fairtrade-Comercio Justo trabaja con más de 12.000 pequeños agricultores y 10.000 empleados en 12 países. Las organizaciones de productores de la República Dominicana son quienes más bananas producen, mientras que las de Colombia son las que mayor porcentaje venden bajo los términos de Fairtrade-Comercio Justo (78%).
Entre los productores se encuentran los trabajadores de las plantaciones de Coliman en México. Estas plantaciones, sitas en Colima, venden un elevado porcentaje de sus bananas ecológicas con el sello Fairtrade, lo cual genera una cantidad significativa de primas que los trabajadores invierten en función de sus prioridades. Los trabajadores han decidido invertir en más de 20 proyectos relacionados con la salud, la educación, la mejora de viviendas y ayudas a la comunidad, con lo que se benefician un total de 595 familias y sus comunidades.
«Estamos comprometidos con la garantía de un lugar de trabajo seguro y de respaldo en nuestras plantaciones. La certificación Fairtrade-Comercio Justo nos ha ayudado a mejorar el sustento de nuestros trabajadores y sus familias», señala Víctor Heredia Armendariz, gerente de ventas del grupo Coliman. «Nuestros socios minoristas reconocen que ayudan a crear una cadena de suministro más sostenible para todos, y se enorgullecen de ello».
Los agricultores y trabajadores del sector bananero suelen percibir ingresos bajos y trabajar en condiciones difíciles y peligrosas. La certificación Fairtrade-Comercio Justo ha tenido muchos efectos positivos, tales como los siguientes:
  • El 91% de los trabajadores de Colombia han mejorado sus bienes del hogar una media de un 64% desde la certificación de sus plantaciones.
  • Tres cuartas partes de los cooperativistas agrícolas de Ecuador afirman que sus ingresos y su bienestar han aumentado en los últimos tres años.
  • Los pequeños agricultores de Colombia han informado de un aumento de los ingresos en una media de un 34% gracias a su afiliación a organizaciones certificadas por Fairtrade-Comercio Justo.
  • El 78% de los trabajadores entrevistados en Ecuador dice que su salud y nutrición han mejorado en el último año.

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