En la agricultura, según la cosmovisión andina, existe un momento recomendado para cada paso, según Leonor Andino, ingeniera agrónoma, quien desde 1980 se ha encargado de recuperar y recopilar estos saberes ancestrales en el llamado calendario agrícola lunar, una agenda que todavía es la guía de los campesinos en la provincia de Chimborazo.

“Todo lo que conocían los taytas y las mamas para las labores agrícolas y pecuarias, está basado en los ciclos de la luna”, afirma esta mujer, quien se encuentra convencida de que el fortalecimiento de estas prácticas y saberes permite mejorar la producción agrícola en los cultivos andinos sin afectar a la Pachamama (Madre Tierra).

Lo primero para seguir el calendario es entender que Mama Killa (luna) representa la feminidad y señala los tiempos de fecundidad tanto de la Pachamama (tierra) como de las warmis (mujeres).

Para estructurar el calendario y explicar mejor esta hereditaria doctrina, Andino se ayuda de dibujos realizados por el artista riobambeño Pablo Sanaguano. La luna tierna o nueva se simboliza con un tono rojo y una luna no visible en forma de hoz invertida arraigada a la tierra; sobre esta se encuentra una familia indígena en preparación e indica los días de descanso. “El color rojo connota peligro; en luna tierna la Pachamama está susceptible, está en su proceso de reposo, purificación y fortalecimiento energético, no se debe hacer ninguna actividad”, aconseja.

La savia está en las raíces, por ende, se marchita si se realiza algún corte. Si se siembra en esta época las plantas crecerán, pero se llenarán de plagas y no darán frutos, detalla la experta.

Esto lo confirma María Laura Guashpa, agricultora de 44 años, quien desde muy joven vive en Molobog-Licto. “Nuestros abuelos nos decían que si plantamos en luna tierna, los brotes son comidos por los gusanos”, aclara. Ella revela que junto a su familia siempre consulta el calendario lunar para sus actividades. Este tiempo es apto solo para realizar trampeos (técnica de control de plagas) para organismos que estén en el suelo.

La luna creciente se simboliza con color verde y representa el crecimiento y vigor de las plantas; es la época precisa para sembrar toda clase de matas que desarrollan sus frutos sobre el suelo, como gramíneas, leguminosas y pastos. “Siempre sale por el norte; en la fase creciente de la luna, durante la cual la savia comienza a ascender y se concentra en tallos y ramas”, expone.

En la luna llena, identificada con color amarillo por la luz que refleja sobre la tierra, el flujo de la savia se concentra en copas, frutas y flores; existe una mayor actividad biológica en los seres vivos. Las actividades que se deben realizar son el arado, abonamiento, aporque, riego y controles de plagas aéreas. Esto porque los insectos son estimulados por la iluminación y es su época de apareamiento. Por ejemplo, según Andino, el catzo o escarabajo solo hace su vuelo nupcial en luna llena y es el mejor tiempo para cosechar las plantas medicinales. Mientras que la fase menguante, en color café, significa la búsqueda de la profundidad del ser, el regreso al vientre de la Pachamama. La savia en su proceso empieza a descender; existe menor intensidad en los fluidos y por eso es ideal para realizar las podas, injertos o el corte de madera.

Cada fase lunar dura siete días en todos los meses y están marcados con estos cuatro colores. La intensidad e influencia de la luna en estos siete días es progresiva conforme se aleja o acerca al cuarto día; con esta guía los agricultores que conservan estas tradiciones consultan qué labores pueden realizar en su chacra, pero también existen amas de casa que la utilizan, como Rosa Tapia, quien manifiesta, “yo me fijo para cuidar las plantas del jardín”, indica.

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