En Entre Ríos se trillaron lotes de 8.500 kilos por hectárea y habrá menores pérdidas por el atraso en la siembra. Un ciclo con mucho sol y baja incidencia de las enfermedades.

En esta campaña se implantaron casi 200.000 hectáreas. El 80% del área se concentra en dos provincias: Corrientes y Entre Ríos; y el resto en Santa Fe, Formosa y Chaco.

El mismo sol que castiga a la soja y al maíz en la zona núcleo, por la crítica falta de lluvias, es la variable que está impulsando la producción de arroz en el Litoral. En una campaña que había comenzado complicada, porque el exceso de humedad -vaya paradoja- había atrasado la siembra del cereal, ahora la alta radiación solar está empujando los rendimientos en la recta final del ciclo.

“En los lotes que se pudieron regar bien, la expectativa es que se cosechen, en promedio, unos 8.000 kilos por hectárea con picos de hasta 9.000 kilos”, le adelantó a Clarín Rural Hugo Müller, presidente de la Fundación Pro Arroz.

Son rendimientos que parecían muy difíciles de lograr en el comienzo de la campaña, cuando la demora en la fecha de implantación llevaba a estimar pérdidas de hasta 1.500 kilos por hectárea.

En Corrientes ya se cosechó la mitad del área implantada. En los lotes entrerrianos, el porcentaje de avance, en promedio, es del 10%.

En Corrientes ya se cosechó la mitad del área implantada. En los lotes entrerrianos, el porcentaje de avance, en promedio, es del 10%.

“La verdad es que se prolongó el verano y en Entre Ríos hay muchos lotes que están en floración con muy buenas condiciones climáticas para este cultivo”, explicó Müller. En los campos entrerrianos cercanos a Concordia y Villaguay (que hacen arroz con agua de perforación) la disponibilidad de agua y radiación solar es el combo que le está jugando a favor al cereal.

En la zona de San Salvador y Jubileo, Lucas García, que asesora a la empresa Schmuckler, destacó que en los primeros lotes cosechados -ya trillaron un 20% del área- los rendimientos alcanzan los 8.500 kilos por hectáreas.

“Son los lotes que se pudieron implantar a tiempo; en cambio, en los que se sembraron más tarde estamos esperando unos 7.300 kilos por hectárea, porque algo va a influir las noches más frías de estos últimos días, que impactan sobre la cantidad de granos”, explicó.

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En algunas zonas del norte de Entre Ríos -por ejemplo, en los lotes cercanos a Federal, Feliciano y Federación- el escenario es diferente porque allí se utiliza la “oferta hídrica” que viene de los arroyos que si están afectados por el fenómeno de La Niña.

Una situación similar se da en la provincia de Corrientes, en donde la cosecha está avanzada -se estima que se recolectó el 50% del área- y los rindes son más desparejos. En los lotes entrerrianos, la cosecha acaba de comenzar y se calcula que el avance es del 10%, pero hay zonas con mayor porcentaje, como San Salvador. En la costa del noreste de Santa Fe, en donde se empieza a trillar antes, se calcula que se recolectó el 50% de la superficie.

La mayor parte de la producción argentina arrocera se exporta.

La mayor parte de la producción argentina arrocera se exporta.

En el ciclo pasado, la producción argentina de arroz fue de 1,2 millones de toneladas. Desde la Fundación Pro Arroz proyectan un porcentaje similar, porque a los mejores rendimientos -un 10% por encima de los del año pasado- hay que restarles los lotes que no se pudieron cosechar -o las graves pérdidas de rinde- por los problemas de riego.

En este ciclo, los arroceros correntinos -la provincia líder- sembraron 90.000 hectáreas de arroz, los entrerrianos 62.500 hectáreas y los santafesinos unas 28.000 hectáreas. Al cálculo hay que agregar las 15.000 hectáreas que se implantaron en Formosa y Chaco. La suma da casi 200.000 hectáreas (195.500), que se reparten así: 46% en Corrientes, 32% en Entre Ríos, 14% en Santa Fe y casi 8% entre Chaco y Formosa.

En cuanto al manejo, la presión de las enfermedades fue muy baja en una campaña seca, que mantuvo a los hongos alejados, pero la resistencia de algunas malezas a los herbicidas de la familia de las Imidazolinonas (IMI) -fundamentalmente, algunos tipos de capín- es uno de los problemas que preocupa a los arroceros y que está requiriendo rotación de herbicidas, entre otros ajustes de manejo.

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En Santa Fe, desde hace varias campañas, el gran desafío es controlar una maleza: el arroz rojo, que genera pérdidas de más de un 30% en los lotes (por eso los rindes no suelen superar los 6.000 kilos por hectárea en esta provincia).

El costo de la electricidad también fue un tema central esta campaña. Los arroceros entrerrianos pagaban el doble que los santafesinos y correntinos. El tema se analizó en una reunión en la Mesa del Arroz y se logró que el gobierno de Entre Ríos reduzca un 24% la tarifa eléctrica mensual.

Una solución de fondo se está analizando en la Mesa de Regantes, a nivel nacional, porque las dificultades que se generaron a partir del sinceramiento de las tarifas eléctricas -que puso en jaque los costos productivos- también afecta a los productores de olivas, frutas y vinos en Cuyo y en la Patagonia, entre otras regiones.

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