El Congreso Internacional ‘Interculturalidad y Buen vivir’ aborda cinco ejes: salud, en cuanto a medicinas alopáticas, complementarias, ancestrales y alternativas; educación, medio ambiente, turismo e investigación. En el mundo andino, el Sumak Kawsay abarca lo humano, lo natural, lo ancestral y lo divino.

Los conocimientos ancestrales sobre las plantas medicinales, parto vertical y medicinas alopáticas, alternativas y complementarias, entre otros temas, se abordan en el Primer Congreso Internacional ‘Interculturalidad y Buen vivir’, que se inauguró el martes en el Teatro Carlos Crespi de la Universidad Politécnica Salesiana.

Bernardo Vega, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca, señaló durante la inauguración, que el objetivo del encuentro es aprender de quienes poseen los saberes ancestrales.

Además, desarrollar una visión intercultural que permita determinar las necesidades en la implementación de las prácticas y saberes ancestrales y optimizar los estudios sobre principios activos de las plantas con base en conocimientos de personas de sabiduría. En el encuentro participó como ponente Julia Venegas, representante del Hospital de Cotopaxi.

Ella abordó el tema del parto vertical, la técnica de la medicina ancestral indígena usada por las parteras. Venegas instó a los profesionales de la salud a adentrarse en estos conocimientos ancestrales para desarrollar una labor conjunta.

“Nosotros trabajamos con las parteras, porque tienen su sabiduría ancestral sobre el embarazo, parto, postparto y recién nacidos. Porque la forma cómo nace un niño y cómo es recibido, tiene mucho que ver a la postre en su diario vivir”, explicó Venegas.

La partera otavaleña Mercedes Muenala, quien lleva 27 años aplicando sus saberes, señaló que, antes el parto vertical era utilizado únicamente por la población indígena, pero “su uso se ha incrementado y ha ganado muchísmo respeto”.

Mercedes, de 56 años, adquirió estos conocimientos de su abuela y su tatarabuela quienes eran parteras. Ahora trabaja en el Centro de Salud Otavalo. Muenala explicó que hasta el año pasado, en Otavalo y Cotacachi habían 60 parteras certificadas.

Por su parte, el taita Luis Enrique Cachiguango, oriundo de Otavalo, experto en saberes indígenas, intervino en representación de la Dirección Nacional de Salud Intercultural. Indicó que “se ha dado una articulación entre la medicina ancestral y el sistema de Salud”, respecto a los saberes de los pueblos indígenas y afrodescendientes.

Taita Cachiguango señaló que el Congreso Internacional ‘Interculturalidad y Buen vivir’, es importante, sin embargo, considera que deberían estar presentes las nacionalidades y pueblos “para dejar clara su filosofía de la medicina ancestral”.

“Hay que aprovechar este espacio y poner en el tapete lo que significa la interculturalidad, la recuperación y revitalización de la medicina ancestral y cuál es el futuro del Sistema Nacional de Salud, que debería llamarse Sistema Nacional de Salud Intercultural, y en ese camino estamos trabajando”, manifestó.

“Nuestra sociedad todavía no ha madurado mucho en lo relacionado a la interculturalidad, pues se piensa que es asunto de indígenas, pero es asunto de todos y no solo involucra a indígenas, mestizos, afros o blancos, sino también a otras identidades, como las sexuales, y toda una diversidad que no se está tomando en cuenta”, concluyó. (F)

DESTACADO
El Congreso cuenta con el aval Académico de la Universidad de Cuenca, UTPL, Universidad de Amberes y UPS.

“Se ha avanzado pero aún falta mucho por aprender”
el taita Luis Enrique Cachiguango, tecnólogo Superior en Medicina Andina, considera que desde el año 2008 se ha hecho bastante en la interculturalidad, pero aún falta mucho por aprender. “La interculturalidad es un nivel de conciencia interna y quien lo tiene ya está en la interculturalidad, no es cuestión de conceptos, sino de actitud”, manifestó.

Antonio Peláez de 44 años, conocido como Yantzaho y presidente del Consejo de Sanadores de El Oro, indicó que la transmisión de conocimientos se ha dado por generaciones. “Este proceso de vida se da a través de los conocimientos de nuestros mayores y cuando se los pone en práctica con una persona, nace algo nato en uno al adentrarnos en su cosmovisión para poder ayudarle”, señaló Yantzaho, quien lleva 31 años como sanador. Señaló que la instrucción que ha recibido de sus padres, viene desde cómo prender una leña, cómo preparar la comida, cómo agradecer, “a eso se le llama sabiduría, lo que te enseñan en la universidad se llama conocimiento y te sirve para ganarte la vida, mientras que la sabiduría te sirve para vivir esa vida ganada”, compartió. (F)

Patricia Naula H.
intercultural@eltiempo.com.ec

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