La pobreza en Quito se evidencia más desde la pandemia. RENÉ FRAGA

El año pasado, la clase media se redujo a 37,3 % de la población, la clase vulnerable creció a 38,5 % y los pobres representaron el 21,8 %.

La pandemia de COVID-19 empujó el año pasado a 4,7 millones de personas de la clase media a la vulnerabilidad o la pobreza en América Latina y el Caribe, posiblemente revirtiendo décadas de avances sociales, informó el Banco Mundial este 24 de junio de 2021.

La clase media es el grupo de personas que más se resintió tras la pandemia, aseguró Nora Lusting, profesora de economía latinoamericana en el Departamento de Economía de la Universidad Tulane e investigadora no residente en el Centro para Desarrollo Global y el Diálogo Interamericano

El impacto es aún más dramático si el efecto de un programa de transferencias sociales de carácter masivo y temporal en Brasil es excluido de las proyecciones. Sin ese efecto brasileño, un total de 12 millones de personas en la región perdieron su lugar en la clase media en 2020, señala el organismo.

Una situación similar ocurre con la pobreza. A nivel regional, hubo 400.000 menos pobres en 2020, pero sin el efecto compensador de Brasil se calcula que unas 20 millones de personas cayeron en la pobreza en 2020, con un aumento adicional de 1,4 millones a causa del crecimiento poblacional, de acuerdo con el estudio del Banco Mundial.

En las últimas dos décadas, el número de personas que viven en la pobreza en la región se redujo a la mitad. La clase media (ingreso per cápita de entre $ 13 y $ 70 al día) superó a los vulnerables (ingreso de entre $ 5,50 y $ 13 al día) y pobres (por debajo de la línea de pobreza de $ 5,50 al día) para pasar a ser el grupo más grande en 2018, pero ese crecimiento se estancó en los últimos años y la región fue una de las más afectadas por la pandemia del coronavirus en términos de costos sanitarios y económicos.

En 2020, la clase media se redujo a 37,3 % de la población, la clase vulnerable creció a 38,5% y los pobres representaron el 21,8 % de la población de América Latina y El Caribe

“La región de América Latina y el Caribe se encuentra en una encrucijada, el retroceso de conquistas sociales que tanto costaron corre el riesgo de volverse permanente a menos que se lleven a cabo reformas enérgicas”, dijo el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Carlos Felipe Jaramillo.

“Las ayudas de emergencia mediante transferencias en efectivo que ayudaron a mitigar el impacto de la pandemia no serán sostenibles por mucho tiempo; así, la región debe avanzar con políticas que aseguren una recuperación firme y den lugar a un crecimiento más sostenible, resiliente e inclusivo que combata la pobreza y la desigualdad persistentes», señala Jaramillo, en el comunicado de prensa.

Si bien las medidas paliativas como los programas de protección social ayudaron a contener el impacto negativo en el corto plazo, sin una recuperación acelerada e inclusiva y niveles similares de medidas de mitigación, la pobreza podría crecer nuevamente en 2021. Garantizar un acceso amplio a las vacunas, implantar sistemas eficientes y efectivos para distribuirlas y administrarlas, y fortalecer los sistemas de salud en toda la región será clave para la recuperación.

Asimismo, la crisis amplificó los efectos nocivos de la desigualdad en la región. Más de la mitad (54,4 %) de los trabajadores de la región opera en el sector informal, nueve de cada diez trabajadores que viven en la pobreza se encuentran en el sector informal, y casi un tercio son empleados autónomos.

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