Por: Rodrigo Gómez de la Torre

Uno de los temas identificados y que se ha planteado como una problemática permanente en el sector agroproductivo son las largas cadenas de intermediación entre el productor y el consumidor final.  Hay productos donde se hacen mención hasta de siete eslabones de intermediación donde cada uno de estos busca obtener su margen de utilidad, y por ende se va encareciendo el producto que llega a consumidor final.

Es necesario comprender que la realidad de la tenencia de la tierra en Ecuador es de microfundios (pequeñas áreas para producción), donde los productores, actuando y pensando de forma individual, terminan con pequeñas producciones para ofertar a filo de finca.  Con pequeñas producciones, el impacto de los costos de producción es cada vez mas relevante.

Desde hace décadas, la asociatividad en el mundo entero, se ha enfocado a buscar consolidar economías de escala, donde se pueda reducir los costos de producción.  Este tema se basa en la voluntad de productores de una determinada zona geográfica, para juntarse, asi como se pudo evidenciar en ciertas partes en los momentos críticos de la pandemia.  Poder consolidar, la compra de insumos en volumen y tener mejores herramientas de negociación, tanto para el insumo mismo como para el transporte de los mismos.

De igual manera, los inconvenientes de movilización derivaron en que productores se unan para tener un camión que permita de manera grupal llegar a mercados, donde se elimina naturalmente una parte de la intermediación.

Ahora, si se piensa que estos procesos de articulación deben ser permanentes, y como punto de partida combatir el problema logístico, pueden, con volúmenes más grandes acceder a industria consolidar puntos de acopio o llegar directamente a consumidores finales con canastas específicas, definidas en base a los requerimientos de la demanda.  No todos consumen lo mismo.

En la voluntad del trabajo conjunto de los productores está, en gran medida la solución a sus problemas, y de manera conjunta, también la forma de reducir costos de producción.

En el caso que el gobierno desee aportar, existen dos formas concretas y viables.

1.- Crear productos financieros donde el crédito se lo otorga de manera conjunta al grupo de productores, no únicamente con visión de siembra y cosecha, sino con visión de producción permanente en el tiempo de forma articulada y con un objetivo de llegar a consumidor final.  No solo sembrar, sino producir.

2.- Incentivos tributarios para la creación y consolidación de aportes para fondos de cadenas de valor integradas – producción, acopio, industrialización, comercialización.

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